Cualquier verano es un final

Cualquier verano es un final propone una historia diferente. Una historia de amistad intensa entre dos hombres, a medio camino entre el amor y la nada absoluta. Dos personas diferentes, pero que en las cosas importantes, las tardes sin prisa, las relaciones sin etiquetas, los silencios compartidos, se entienden mejor que nadie. El libro también toca un tema poco común, la voluntad de uno de los personajes de matarse, sin tener motivos evidentes para ello, solo porque siente que ha llegado al final del camino, porque se siente completo y no querer alargar más su propia historia.
Me ha gustado bastante la manera en la que Yorick, el protagonista, narra la historia, sin medias tintas y dejando ver desde el primer momento que es una persona mediocre. Una persona acomodada y con dinero, sí, pero sin ningún tipo de talento. Sus descripciones de otros personajes, de tantos elementos ridículos ya normalizados en el mundo laboral e incluso de su relación con Alma me han parecido muy buenas, y en ciertos momentos casi cómicos.
También creo que el libro se queda a las puertas de ser algo mucho más grande. Me ha faltado algo más de la relación de ambos, un poco más de relevancia de Alma y sobre todo que se adentrara un poco más en el tema de la muerte. En cualquier caso, es un libro interesante que nos narra una «amistad» fuera de lo común y recalca lo importante que es tener a gente que te entienda, sin importar lo que pueda pensar absolutamente nadie más.