La llamada

Como bien dice el propio título, La llamada es un retrato. Un retrato de Silvia Labayru, una niña criada en un entorno militar, pero con ideas opuestas a las de su familia. Labayru, en 1976, en medio de una Argentina envuelta en una dictadura militar, es secuestrada a los veinte años, cuando está embarazada, y permanece cautiva durante un año y medio; da a luz en prisión.
El libro es duro, pero deslumbrante. Leila Guerriero es capaz de narrar con una genialidad al alcance de muy pocos toda la historia de Silvia Labayru, mediante decenas de entrevistas a ella, a su familia y a diversas personas que la conocieron en diferentes momentos de su vida. Todo el relato tiene un estilo periodístico, donde somos testigos de observaciones de la propia escritora durante las entrevistas que dan forma al libro. Pero no solo es una historia, cada línea apunta y acierta a lo que quiere contar, es un relato preciso que no deja indiferente. No solo por la terrible historia de Labayru, quien vivió un infierno y después fue repudiada por sus propios compañeros y amigos al ser liberada: no entendían que hubiera sido puesta en libertad sin haber traicionado a nadie. También por la manera en la que está todo contado. El lector es uno más en cada entrevista, y todas las manías y pequeñas cosas que nos hacen únicos están tan bien reflejadas en el libro, que se llega a pensar que se conoce personalmente a las personas que intervienen en el mismo.