La mala costumbre

La mala costumbre cuenta la infancia y adolescencia de una niña trans que crece en un barrio obrero de Madrid en los años ochenta y noventa, intentando entender quién es en un mundo que parece empeñado en decirle que no debería existir.
Es una historia muy dura, con fragmentos que duelen. Portero transmite muy bien esa sensación de estar siempre fuera de lugar, de vivir con miedo o con vergüenza, intentando simplemente sobrevivir. Es un relato muy potente porque conciencia de la mejor manera posible: te obliga a ponerte en la piel de otra persona y a mirar de frente una realidad que muchas veces preferimos no ver. En la historia hay altibajos y de las partes más positivas o que más me han gustado, destacaría la sensación de amparo, de seguridad de haber encontrado a su gente cuando encuentra a Eugenia, La Cartier y las demás, con las que por fin puede sentirse ella misma.
El momento más fuerte del libro, que no pongo por aquí por no hacer spoiler, es un auténtico punto de inflexión. Ahí el libro alcanza una intensidad enorme. Creo que quizá por eso me quedó la sensación de que, a partir de ese momento, todo termina demasiado rápido. Justo cuando el libro te tiene a su merced, todo se cierra antes de lo que me habría gustado. Aun así, es un relato que transmite mucho y que me ha gustado leer.