Los reyes de la casa

Melanie Diore siempre había deseado ser conocida. Desde pequeña, obsesionada con los reality shows, la televisión y la fama, intenta hacerse un hueco en el mundo de la farándula sin éxito. Sin embargo, ya en su adultez y casi por casualidad, descubre el mundo de las redes sociales. Empieza a compartir contenido de sus hijos y se convierte en pocos meses en toda una celebridad. Su tan ansiado mundo de seguidores, fama y dinero se tambalea cuando su hija desaparece de un día para otro.
Los reyes de la casa es un libro de misterio en primer lugar. La desaparición de Kimmy es el eje sobre el que se mueve todo el libro. Es el hecho que permite que conozcamos en detalle el pasado de Melanie, y cómo llegó a compartir videos de sus hijos hasta poder ganarse la vida con ellos; que conozcamos a Clara, una joven policía criada de una manera muy diferente al resto, capaz de ver el mundo de una manera reflexiva, detallista y sin dejarse influenciar demasiado por las tendencias y modas del momento; o que seamos capaces de entender la durísima situación de los niños Diore, obligados a ser actores desde que aprendieron a hablar. Pero si el libro destaca por algo es por su crítica a la sociedad actual, a las redes sociales, a la necesidad imperiosa de compartir absolutamente cada segundo de nuestras vidas, a la falsa sensación de pertenencia a un grupo que ni es grupo, ni es nada.
De Vigan, de una manera muy elegante, nos enseña una situación límite, por supuesto, pero que no es tan rocambolesca como para descartarla. Y no me refiero al secuestro de la pequeña Kimmy, sino a la exposición, a la pérdida de la infancia, a los padres convertidos en productores, más pendientes del siguiente contrato publicitario que de la propia felicidad de sus hijos. El libro es muy interesante, consigue captar la atención del lector desde el principio y no la suelta hasta el final. Una novela muy buena, que me ha convencido plenamente.