Los subterráneos

Los subterráneos es un libro casi autobiográfico donde Kerouac narra de una manera alocada, fugaz y frenética la vida de Leo Percepied, un joven perteneciente al movimiento beat y que se enamora de una chica llamada Mardou. El libro es un gran monólogo. Prácticamente no hay diálogos y toda la acción es narrada en primera persona por Leo, una persona completamente superada, un escritor con problemas mentales, alcohólico y sin ningún tipo de oficio salvo escribir por temporadas y para subsistir. Rodeado de decenas de personas y amigos, Leo entra y sale, hace y deshace sin pensar jamás en las consecuencias. Un día, por casualidad, se enamora de Mardou, una chica mulata que descoloca por completo su vida y sus convicciones.
El libro narra sus idas y venidas, cómo se siente respecto a ella, sus noches de frenesí, sus problemas mentales, sus sentimientos encontrados por ella, por su raza, por su forma de ser y por la propia incapacidad del protagonista para sentir como una persona normal. El libro, que me ha gustado mucho, es difícil de leer, no tiene una estructura clara. Sin ir más lejos prácticamente no hay puntos en toda la historia, es todo un único ente; parece como si fuera un libro de pensamientos que el escritor va plasmando en el papel y que nosotros leemos casi de manera descontrolada o cruda. Diría que es un libro con un estilo muy, muy marcado y que, aunque al principio me costó entrar en él, me ha encantado. Al leer a Kerouac, es fácil darse cuenta de lo que significa tener talento y ser un escritor que ha trascendido en la historia como él: alguien capaz de contar una historia totalmente descabellada sin pies ni cabeza, y a pesar de eso, cuando la lees sientes que lo que estás leyendo es especial.