Temas de conversación

Temas de conversación es, en pocas palabras, un libro muy personal. Cuenta el desarrollo de la propia autora a lo largo de su vida, y su visión acerca del mundo, de la sexualidad, de los roles de pareja y su papel en ellos.
A través de momentos puntuales en su vida, aparentemente inconexos, Popkey consigue crear un libro magnífico, duro, incluso difícil de leer a veces, pero tan real como la vida misma. Madre soltera en California, envuelta en un caos en el que se introdujo ella misma. No quiero hacer un resumen, digamos, clásico del libro, porque es un caso diferente, no hay una historia clara con un principio y un final, o unos personajes muy marcados que intervienen en la historia y de los cuales podemos saber detalles o particularidades de su personalidad.
El libro me ha parecido impresionante, lo tengo claro. Uno de los mejores que he leído en mucho tiempo. La forma de contar cada pequeño relato, cada pincelada de su vida, de forma casi independiente me parece una idea muy buena, dando importancia a lo que de verdad la autora nos quiere contar, sin intentar unir partes de su vida que realmente no aportan nada.
Probablemente lo que más me ha gustado es cómo aborda su propia visión del mundo. No se intenta maquillar, se muestra tal como es, una mujer complicada, marcada por unos traumas del pasado que no es capaz de superar. Todo eso hace que intente destruirse y sabotear su propia vida. Esta lucha interna, aunque hasta al final del libro no se pueda llamar lucha, ya que solo manda una de las dos partes, es la que hace que ella sea infiel o se dé a la bebida. El desprecio a sí misma también está muy presente, ella no para de recordar todo lo malo que ha hecho, las cosas horribles y el dolor causado a personas buenas. Es un círculo vicioso, esa sensación de ser despreciable le lleva a volver a cometer cosas de las que luego se arrepiente.
Me gusta cómo trata su propia sexualidad, como algo que está ahí, pero que es incapaz de descifrar. El deseo por las mujeres siempre escondido, enterrado, hasta bien llegada la edad adulta o las cuestiones que plantea, que hace que te preguntes, hasta qué punto, su vida desgraciada es culpa suya.
“Y no estoy intentando ser una cabrona, estoy segura de que creéis que lo soy, pero no. Me importa una puta mierda. La cuestión es: a quién le importa entender el porqué. La cuestión es que no hay un motivo. Nadie tiene un plan para vosotras y vuestra vida no tiene una banda sonora, solo es una serie de […] accidentes y decisiones instantáneas y de casualidades y cuestiones demográficas, dónde vives y cuándo naciste y quiénes fueron tus padres y cuánto dinero tenían. Se ve también algo de cambio, de búsqueda de una salida al final del libro, que teniendo en cuenta que es una historia real, es algo que me reconforta.”