El periodista deportivo

El libro está narrado por Frank Bascombe, un hombre de mediana edad, que ha tenido éxito en casi todo desde que era joven. Exmarine, escritor, padre y desde hace años… periodista deportivo. El libro cuenta la vida de Frank en el presente: cómo afronta el día a día, qué cosas le conmueven, cómo afronta la muerte de su hijo Ralph, el divorcio de su mujer, Ann, las relaciones fugaces con innumerables mujeres y su incapacidad para mantener una amistad. Todo ello se mezcla con experiencias del pasado, para acabar redondeando un personaje y una historia, para mí, casi perfectos. Me ha gustado el libro. Me ha parecido una historia cautivadora, que a pesar de no tener un detonante, un hecho que cambie el rumbo de los personajes, brilla. Ford es capaz de transmitir los pensamientos del protagonista y, además, construir un fiel reflejo de la sociedad americana de mediados del siglo XX.
Probablemente, lo que más me haya gustado del libro es el propio Frank. Al comienzo del libro me parece un personaje con el que tengo bastantes cosas en común, y me parece muy atrayente su forma de ver la vida y el mundo, no dejándose influenciar por nadie, siendo fiel a sus principios y teniendo una visión clara en todo momento de lo que quiere de la vida. Sin embargo, según se va desarrollando la historia, Frank va cambiando o por lo menos, va cambiando la forma en la que el lector le va viendo. Y pasa, de ser un hombre independiente, seguro, soñador, y tranquilo, a un imbécil, incapaz de ayudar a nadie que no sea él mismo, mujeriego y con una sensibilidad emocional a la altura de una patata.
Todas las decisiones que toma son las que yo no habría tomado, y con cada página, me sentía más y más alejado del personaje. Pero le entendía, y como digo siempre, eso lo es todo. Y siendo un imbécil, o no, eso ya es otro tema, creo que esa complejidad se debe a la brillantez del autor y uno de los muchos motivos por los que el libro me ha gustado tanto.
El libro creo que tiene un estilo bastante definido, descriptivo y con mucha riqueza en detalles. Personalmente, es un estilo que me gusta, que dota de mucha importancia a la personalidad de los personajes, a sus pensamientos, y a la introspección. Ford realiza largas descripciones de los entornos, de todo lo que cruza la mente de Frank, y todo esto lo mezcla con recuerdos del pasado, con historias más o menos breves que se intercalan con los hechos que se suceden en el presente del personaje, ayudándonos así a entenderle mejor aún.
Uno de los detalles que más me gusta del libro es la clasificación de “el periodista deportivo“, como si fuera un tipo de persona diferente al resto, como si fuera una raza, o un una clasificación aparte de cualquier otra persona. Frank se considera periodista deportivo de cabo a rabo, como si el trabajo fuese pensado para él, a pesar de que lo encontró casi por casualidad, en uno de esos momentos de la vida en los que nada tiene sentido.
Otro detalle que me ha llamado la atención y que me parece muy curioso, es la nula capacidad de Frank de mantener ningún tipo de relación social normal. No es capaz de adaptarse ni de entender cuál es el momento. A todas y cada una de ellas, a los pocos minutos u horas de conocerlas, les ha declarado su amor incondicional y les ha soltado incluso algún «te quiero». Incluso con su exmujer, con la que compartió media vida, no es capaz de expresarle todo lo que siente, ni por ella, ni por la muerte de su hijo en común. Con sus amigos no es capaz de tocar ni un solo tema personal, solo banalidades, quedadas para pescar y beber cerveza, y en el momento que uno de ellos necesita ayuda de verdad, se ve totalmente sobrepasado por la situación, y no hace otra cosa que echar pestes de su amigo.
“Necesitamos tener opciones. Y cuando paseo por las intrincadas calles de ladrillo de esas ciudades americanas, siento exactamente eso. Un montón de posibilidades, cosas de las que no sé nada pero que quizá me gustaría que estuvieran ahí, esperándome. Aunque no existan. La alegría de llegar a un sitio nuevo, un restaurante con una luz sugerente, un taxista con una vida interesante que contar, la voz melodiosa de una mujer que no conoces y que oyes al azar en un bar donde nunca habías entrado y a una hora en la que, si no, habrías estado solo. Todas esas cosas están ahí, esperándote. ¿Y qué podría ser mejor, más misterioso, más esperado? Nada. Nada de nada.”