Los chicos de la Nickel

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Los chicos de la Nickel

Colson Whitehead

Leído en 2021 ·2019 · 224 páginas

Los chicos de la Nickel es un libro que narra la historia de Elwood, un chico negro que vivía en Estados Unidos a mediados del siglo XX. El libro cuenta su infancia y cómo terminó en un reformatorio llamado la Nickel, que en teoría intentaba ayudar a los chicos para que tuvieran un futuro mejor. Allí, Elwood, se da cuenta de que el racismo está mucho más presente de lo que nunca habría podido imaginar, que los castigos y la crueldad humana no tienen límites, y que, si no escapa de allí, su vida probablemente terminará. El libro toca temas como la amistad, el orgullo o la disciplina, sin pasar por alto, claro, la maldad, el desprecio o la propia estupidez humana. Me ha gustado el libro. Al principio reconozco que no me terminó de enganchar como pensaba que lo iba a hacer, pero según se fue desarrollando la historia, fue creciendo en mí, lentamente. El final del libro me parece brillante. No diría que es un giro de guión como tal, pero sí que resulta inesperado. Sin entrar demasiado en detalles, porque tampoco quiero reventar el libro a nadie, el final es bonito, es redondo, y a mi parecer está muy bien hilado.

Los personajes son bastante buenos y a pesar de que es un libro corto, es decir, que en principio no se puede extender en demasiados detalles de los personajes, todos ellos son bastante creíbles y tienen una personalidad propia.

Elwood es un chico responsable que desde la primera línea se aprecia que no tiene un ápice de maldad. Es alguien a quien simplemente le toca vivir en la época equivocada, como tantos otros chicos. Un tiempo horrible, en el que las atrocidades estaban a la orden del día y donde todos aquellos chavales solo trataban de buscar su lugar en el mundo, de entender por qué tanta gente les despreciaba solamente por su color de piel. Elwood, va dando lecciones de humanidad y saber estar a lo largo del libro. Sigue las enseñanzas de Martin Luther King casi al pie de la letra. Responde al odio con amor, con entendimiento, con saber estar, con una calidad humana casi impensable. A pesar de verse envuelto en una situación en la que no tiene ninguna culpa, y terminar en aquel infierno, Elwood sigue pensando que todo el mundo merece una segunda oportunidad y que no debe responder a la violencia con más violencia.

Los chicos de la Nickel, es un libro de ficción, pero que está basado en hechos reales. Según cuenta el autor, el libro está basado en un reformatorio de Florida, en el que se descubrió recientemente que durante años cientos de chicos fueron torturados y asesinados. A aquel reformatorio, la Nickel, llegaban chicos sin futuro, sin familia o que simplemente habían cometido pequeños robos y delitos para poder sobrevivir. Al llegar allí se encontraban con el infierno en la tierra. El desprecio de los guardas, la pasividad de los profesores o simplemente la separación de los chicos blancos y los chicos negros son temas que el libro trata casi por encima, como si no quisiera adentrarse demasiado, pero que resaltan tan claramente a la vista que resulta duro leer ciertas páginas. Lo más increíble es pensar que todo esto sucedió no hace más de 60 o 70 años. Algunos de los hechos descritos parecen sacados directamente de una película de terror, cuando era el día a día de tantos y tantos chavales. Otra cosa que me ha gustado es el desarrollo del personaje de Elwood, ver cómo influyeron aquellos años en él, hasta convertirlo en el hombre que es hoy.

Otro aspecto interesante para mí, es el final del libro, cuando se cuenta que se descubren huesos en los terrenos de la Nickel. Resulta interesante ser testigo de todo aquel proceso: la creación de una página web de apoyo a las víctimas, el modo en que el propio Elwood intenta no acudir, debido a todo el miedo que aún le carcomía tantos años después. Elwood se avergüenza, pese a no tener por qué hacerlo, de todo lo que pasó allí. Piensa, creo, que puede tener incluso algo de culpa de haber estado en aquel infierno, hasta tal punto, que no es capaz siquiera de hablar de ello con su mujer. Solamente al final reconoce todo lo que ocurrió y cómo toda su vida quedó marcada por aquellos dos o tres años que pasó en la Nickel. Dejando una cosa clara, que aquel reformatorio no reformó nada, sino que destruyó a miles de chicos para siempre.

Creo que el libro es un libro dinámico, fácil de leer y puede ser un libro duro y contar una historia que se atraganta a veces, creo que es un libro que merece una segunda, incluso una tercera lectura. Solo el hecho de pensar que todas estas cosas sucedieron en el primer país del mundo hace tan solo 60, 70 años me pone los pelos de punta.