Limonov

Limonov cuenta la vida de Eduard Limonov, un personaje ruso cuya trayectoria es difícil de encajar en una sola categoría. El libro se mueve entre la biografía y algo más cercano a una novela de aventuras, siguiendo su vida desde una infancia en una pequeña ciudad hasta sus distintos pasos por Moscú, Estados Unidos, Francia o Sarajevo, en un recorrido que no tiene nada de lineal.
A medida que avanza, lo que más llama la atención es esa idea que parece marcar toda su vida: la necesidad de ser protagonista. Desde joven decide que no quiere ser un personaje secundario, y todo lo que hace va en esa dirección. Empieza intentando destacar como poeta, casi como una forma de diferenciarse del entorno, y a partir de ahí va tomando decisiones que muchas veces pasan por utilizar a las personas que tiene cerca como escalones para avanzar socialmente. Esa forma de actuar se repite en distintas etapas y relaciones de su vida siendo una constante independientemente del momento concreto que está viviendo.
El libro también muestra una vida completamente desordenada en el mejor y en el peor sentido. Limonov pasa por ocupaciones y contextos muy distintos, desde trabajos más precarios hasta la creación de su propio partido político, y va defendiendo ideas que en muchos casos son difíciles de reconciliar entre sí. Aparecen el comunismo, el fascismo, la figura de Stalin y una mezcla constante de posiciones que hacen que el personaje resulte bastante contradictorio. A eso se suma una personalidad muy marcada, con un ego fuerte y una forma de relacionarse con los demás bastante particular.
Hay partes que se vuelven algo más densas cuando el libro entra en la política rusa o en ciertos contextos históricos que no son tan familiares para mí, aunque el autor consigue que se entiendan bastante bien incluso sin tener demasiado contexto previo. Además, intercala fragmentos de su propia relación con Rusia y con el propio Limonov, cuando lo conoció en persona en varias ocasiones, lo que añade otra capa interesante al conjunto.
Al final, lo que más me ha llamado la atención es que todo esto no es una historia exagerada y novelada, sino la vida real de una persona. Es un libro que se mueve entre lo inverosímil y lo biográfico, y que precisamente por eso resulta tan interesante.