No me acuerdo de nada

No me acuerdo de nada es un libro de reflexiones, anécdotas y vivencias de la autora Nora Ephron. En él narra de manera brillante sus comienzos como periodista, sus ascensos, sus relaciones personales o sus divorcios. Cada tema tratado en el libro está escrito con tal agudeza, con tanto ingenio que lo único que le puedo reprochar a Ephron es que no diera su opinión de más temas. Es un libro corto, pero que engancha. Es directo, divertido, ligero, una historia que da gusto leer. Su estilo irónico y preciso permite que cualquier tema que toque sea interesante, pero no me quiero quedar ahí, no todo es el estilo ni la forma de escribir. En No me acuerdo de nada, se dibuja, se ve la silueta de lo que fue Nora Ephron, una persona excepcional con un talento desbordante.
Uno de los temas más recurrentes en el libro es el paso del tiempo y su efecto en la autora, que no es capaz de recordar nombres o situaciones. Ese mismo paso del tiempo se aprecia en su relación con las nuevas tecnologías o la forma de comportarse de la gente.
El libro me ha encantado, me parece simplemente genial. Uno de esos libros que hacen que empieces a leer toda la obra de un autor.
“Al otro lado de ese muro hay muchas cosas, enviando señales. A la mayoría de ellas no les presto ninguna atención. Pasé mucho tiempo sin saber cuál era la diferencia entre suníes y chiíes, pero lanzaban tantas señales que al final no tuve más remedio que aprenderlo. De todos modos, no puedo evitar preguntarme: ¿Por qué me tomé la molestia? ¿No bastaba con saber que se caían mal? Además, de todas formas, ya se me ha olvidado.”
“De repente has entrado en un sorteo, en el último juego de azar, y tu suerte algún día se acabará. Todo el mundo se muere. No puedes evitarlo. Tanto si comes seis almendras al día como si no. Tanto si crees en Dios como si no. (Aunque no cabe duda de que creer en Dios vendría muy bien. Sería estupendo creer que existe un plan y que todo ocurre por una razón. Yo no lo creo. Y cada vez que una amiga me dice: «Todo ocurre por una razón», me dan ganas de darle un sopapo.)”