Una historia sencilla

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Una historia sencilla

Leila Guerriero

Leído en 2024 ·2013 · 148 páginas

Una historia sencilla es un artículo periodístico que no cabía en ese formato y acabó convirtiéndose en novela. En ella, Leila Guerriero nos cuenta la mística del concurso nacional de malambo, evento que se celebra cada año en Laborde. La autora decide ir allí a hacer un artículo sobre el concurso, fomentada o alentada por un texto que leyó tiempo atrás. Una vez allí, aun no comprendiendo todo, se empapa de la cultura y la tradición de la danza. Es en aquel certamen donde conoce a Rodolfo, y cuando su artículo se convierte también en la narración de la vida de Rodolfo, una vida común, pero marcada por la creencia y la fe en convertirse en el próximo campeón de malambo. El libro me ha gustado bastante, no es una novela típica, más bien un artículo periodístico como comentaba arriba, pero está tan bien escrito que sea lo que sea da gusto leerlo. Guerriero escribe como tocada por una varita, con unas metáforas e imágenes en sus descripciones que nos lanza la historia y a sus personajes delante nuestro. Es una historia curiosa, porque como ella misma dice, no es la historia de ningún extremo sino más bien de alguien corriente, y eso es lo que hace especial a este relato.

Durante el libro, y a pesar de no conocer en absoluto ni el baile, ni el concurso ni la región, la autora consigue que esa pasión que la gente local siente por su tradición atraviese las páginas, y nos permita casi entender todo lo que significa el concurso. La fe y la tradición son los temas más destacables del libro, y nos los encontramos desde en familias enteras viajando a Laborde durante días y en condiciones lamentables solo para ver el festival, hasta en los propios bailarines, desafiando los límites de su cuerpo durante un año para unos escasos cinco minutos de gloria, que ni siquiera está garantizada.

Como menciona la autora varias veces durante el libro, una de las cosas más curiosas de este festival es que el ganador del mismo no puede volver a competir. Una vez alcanzada la cima, el fin. Después de todo su esfuerzo por llegar allí, todo se acaba. Nada más conseguir el título de campeón, renuncian a volver a bailar el baile que les obsesiona para convertirse en jueces, profesores y exportadores del malambo y todo lo que le rodea. El libro ahonda muy bien en este tema y, como la propia autora, casi llegamos a entender el porqué.

“Un hombre común con unos padres comunes luchando por tener una vida mejor en circunstancias de pobreza común o, en todo caso, no más extraordinaria que la de muchas familias pobres. ¿Nos interesa leer historias de la gente como Rodolfo? ¿Gente que cree que la familia es algo bueno, que la bondad y Dios existen? ¿Nos interesa la pobreza cuando no es miseria extrema, cuando no rima con violencia, cuando está exenta de la brutalidad con que nos gusta verla —leerla— revestirla?”