Un día cualquiera en Nueva York

El libro trata de nada en particular, pero realmente toca casi todos los temas del mundo. Fran Lebowitz opina sobre cientos de temas completamente independientes, de forma sarcástica, con un humor ácido y una forma de escribir que no deja indiferente. El epicentro de todas las historias es Nueva York, pero aparte de ese factor común los temas sobre los que discurre la autora van desde los perros de su vecindario y su complot contra ella hasta las camisetas con mensajes o las conversaciones de la gente. En este caso dejo algunos recortes que me han gustado particularmente del libro, ya que tratar de profundizar en su argumento no tiene mucho sentido.
“Perros de propiedad: en el centro del estadio se construirá una réplica exacta de una sección de quince manzanas de Greenwich Village. Veinte participantes abandonarán sus casas al mismo tiempo en el perímetro de esta área, cada uno de ellos llevará tres perros que no han salido de casa en todo el día. El objetivo del juego es llegar el primero a la acera situada directamente enfrente de mi edificio.”
“En Italia no hay rock and roll, por lo que todos los chicos quieren ser estrellas de cine y no heroinómanos. Este es un dato muy interesante para aquellos a quienes les gusten los jovencitos, ya que se puede mantener una conversación completa con un chico de quince años sin sentir ganas de vomitar.”
“Me refiero a que seamos realistas. Si la gente no quiere escucharte a ti, ¿qué te induce a pensar que querrá escuchar a tu jersey? Las personas importantes hablan de ideas, la mayoría de las personas hablan de cosas y las personas insignificantes hablan de vino.”