Años luz

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Años luz

James Salter

Leído en 2024 ·2013 · 384 páginas

Años luz es una novela sobre la felicidad y el amor, sobre las relaciones de pareja y los constantes cambios de sus protagonistas a lo largo de sus vidas. Viri y Nedra parecen un matrimonio perfecto: él es inteligente y familiar; ella, misteriosa y atrayente; y tienen dos hijas que los adoran. A su alrededor orbitan decenas de amigos que entran y salen de sus vidas, cada cual más interesante que el anterior. Sus fiestas y reuniones son el hilo conductor de la historia, a través de ellas presenciamos los cambios que se van sucediendo, las tragedias o los errores. Años luz es un libro que me ha encantado. El inicio es algo lento, sobre todo en cuanto a la historia, pero me fue ganando con el tiempo.

Los personajes son difíciles, reales, complejos. Por destacar alguna parte de su desarrollo, me quedo con el viaje de Viri a Italia, donde, como lectores, asistimos, al principio algo atónitos, después, menos, a la rendición de toda esperanza por parte de Viri. Vemos como sucumbe a la estabilidad, como se odia por ello pero no es capaz de decir que no, acepta a Lia sin haberla querido ni un solo instante, en uno de los capítulos más tristes del libro, todo ello narrado de forma espectacular. Me ha gustado especialmente también el cuidado que se les da a los personajes secundarios, cada uno con su voz y sus problemas, sin nunca dar la sensación que están para rellenar.

Lo que es innegable es la calidad del estilo de Salter, pocos libros he leído con una prosa tan potente, con una capacidad de evocación mayor. Cada línea te arrastra junto a los personajes y cada descripción contiene las palabras justas. Es como leer un cuadro, lleno de matices, realmente una experiencia para disfrutar como lector.

El libro intenta explicar la búsqueda de la felicidad, a través del matrimonio tradicional, a través de los amantes o los amigos, incluso a través del arte, y consigue en cada una de estas facetas describir lo que es la felicidad o lo que supone. La felicidad para Viri es tiempo con sus hijas y su casa en las afueras, y la infelicidad no es la ausencia de estas cosas, sino el desenlace de su historia con Katia. Para Nedra, la felicidad es la libertad, su matrimonio le da estabilidad pero hasta que no cierra esa etapa de su vida no consigue realmente la felicidad, muy a pesar de toda la gente a su alrededor.

“La vida es el tiempo que hace. Son las comidas. Los almuerzos en un mantel a cuadros sobre el cual hay sal vertida. El olor del tabaco. Queso brie, manzanas amarillas, cuchillos con mango de madera. La vida son los viajes a la ciudad, los trayectos cotidianos.”

“Era indulgente consigo mismo, un fracaso. No había abandonado el fracaso; era su dirección, su calle, su único consuelo. Su vida se componía de intimidad y traición. De sí mismo escribió: derrochador, falso. Era poco práctico, adusto, una anomalía. Sufría y amaba como una mujer; recordaba el clima y el menú de un restaurante, las horas que eran como un collar roto en un cajón. Lo guardaba todo -anunció-, lo guardaba aquí, -dijo dándose una palmada en el pecho.”