Expiación

Expiación es una historia de amor. Pero no es una historia de amor al uso «chico-conoce-chica-chico-y-chica-se-enamoran»; es un relato más parecido a la Odisea que a una comedia romántica. La historia gira en torno a tres personajes principales, Briony, Cecilia y Robbie. Todos viven en Inglaterra, y la acción se desarrolla allí mismo a lo largo del siglo XX, desde la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los años noventa. Briony y Cecilia son hermanas, y Robbie es el hijo de la criada, que la familia aristocrática de ellas acepta y cuida casi como un hijo propio. El relato se fundamenta en un hecho clave, por el que Briony acusa falsamente a Robbie de haber violado a Lola. En el momento que ocurre todo, Briony tiene unos diez años y Robbie y Cecilia acaban de darse cuenta de que han dejado atrás su amistad de toda la vida para convertirse en algo más. La noche en que su historia cambia, el testimonio de Briony tiene un efecto demoledor, los hunde por completo: destruye su historia, su vida y sus sueños, y arrastra también a Briony.
Desde ese momento la historia cambia radicalmente y el libro se centra en las vidas separadas de los tres. Robbie es destinado al ejército para limpiar su pasado e intentar ganarse la libertad. Cecilia lleva una vida totalmente separada de su familia, siempre fiel a la inocencia de Robbie, que nunca le dio un solo motivo para desconfiar de él, y sobre todo la de la propia Briony, atormentada por todo el daño que había causado, incapaz de olvidar que una noche quiso ver algo que nunca sucedió.
El libro me ha gustado mucho, sinceramente. La forma de narrar de McEwan es elegante y detallada. Es ágil pero no resulta demasiado simple. Las descripciones son vívidas y en particular la primera parte del libro, la que corresponde a antes del incidente, en mi opinión, es una maravilla.
Me ha gustado en concreto el personaje de Briony. En los primeros compases del libro, siendo nada más que una niña, tiene una voz propia, y además muy reconocible. Es un personaje totalmente creíble, una niña soñadora, a caballo entre la infancia y la pubertad, llena de dudas y ambiciones a partes iguales. Esa dualidad, esa ambigüedad que tan difícil es de describir, es Briony.
Si tuviera que comentar algo negativo, alguna parte o personaje, me decantaría por el tramo bélico, a pesar de que muchas de sus escenas son muy potentes, y McEwan no cae en los recuerdos de un amor cursi. Además, añadiría que es fácil sentir simpatía por la pareja de enamorados. Sin embargo, personalmente, las descripciones de la vida cotidiana, o las propias reflexiones de los personajes acerca de lo que acontece en sus vidas me resultan más llamativas que el marco de la guerra, aunque evidentemente, entiendo su papel en la historia.
Expiación es una historia de un amor, como decía al principio, que lo aguanta todo, la crueldad, el desprecio clasista, la separación, la guerra. Es un amor capaz de permanecer oculto hasta que sus protagonistas no tienen más remedio que rendirse ante él, un amor difícil y que lucha contra todo y contra todos, un amor de dos amigos enamorados. La prueba de que no todas las historias acaban, ni siquiera empiezan bien, pero que algunas sobreviven para ser contadas, o incluso imaginadas de nuevo.
“¿Cómo no lo había visto? Todo quedaba explicado. El día entero, las semanas precedentes, su infancia. Toda una vida. Ahora lo veía claro. ¿Por qué, si no, tardar tanto en elegir un vestido, o disputarse un jarrón, o verlo todo tan distinto, o ser incapaz de irse? ¿Qué le había hecho ser tan ciega, tan obtusa?”