Mr Gwyn

Mr Gwyn es un libro que cuenta la historia de Jasper Gwyn, un escritor de éxito que vive en Londres. Tras publicar un artículo en el periódico donde trabaja, decide que no quiere volver a escribir nunca más. Su editor y amigo, Tom, intenta convencerlo de que es una idea ridícula y le deja espacio para que reflexione, dando por hecho que tarde o temprano volverá a escribir. En vez de eso, lo que ocurre es bien diferente. El señor Gwyn, un poco por casualidad, acaba un día en una galería de arte. Al ver uno de los cuadros expuestos, un retrato, algo hace clic en su interior y decide que eso es justamente lo que quiere hacer él. Retratos, pero retratos escritos. Mr Gwyn va madurando la idea en su interior, va dándole forma hasta que tiene claro cómo quiere desarrollar su nuevo trabajo. Para ello alquila una habitación para tener un ambiente totalmente marcado, una atmósfera creada de la nada. Encarga la música de fondo a un buen amigo. Quiere que la melodía, formada por ruidos cotidianos, no se repita en ningún momento, que no interfiera demasiado con su trabajo y que dure un mes entero, el tiempo que había estimado para cada retrato.
También decora la habitación, encarga una serie de lámparas a medida, que dejarían de lucir de forma totalmente aleatoria cuando su tiempo de uso se fuera acercando al mes, de esta forma no sabría cuando se iban a apagar, pero al ver cómo se agotaban, sabría que el tiempo de trabajo estaría a punto de llegar a su fin.
Su primer retrato se lo hace a Rebecca, la secretaria de Tom, después de convencerla de que este mes trabajando para él no influiría en su trabajo con Tom, y pagando su tiempo.
Después de un mes juntos, ella posando desnuda durante cuatro horas al día y él observándola, se crea un vínculo especial entre ellos por el que ella decide ayudarle en su labor de crear retratos de más personas. Mr Gwyn escribe unos cuantos retratos más, dejando encantados a todos sus clientes, hasta que un día desaparece de la noche a la mañana. Rebecca solo recibe un paquete de despedida. En él se incluía un libro, de un autor desconocido para élla y los demás retratos.
Años después el recuerdo de Mr Gwyn asalta a Rebecca y ella empieza a dar vueltas a toda aquella situación. Ella acaba entendiendo los motivos de Mr Gwyn. Él creía que todo el mundo era una escena, una historia. Esa era su idea de los retratos, escribir esa escena con todos los detalles y sentimientos que la persona le evocaba. Como él decía: todo el mundo era una escena en busca de una historia que aún no se había escrito.
Mr Gwyn es un libro que me ha gustado. Es el primer libro que leo en italiano, así que, evidentemente no puedo juzgarlo como a un libro en castellano, porque mi conocimiento de la lengua no es ni mucho menos parecido. Teniendo esto en cuenta, el libro me ha parecido fácil de leer y con un estilo genial. A pesar de ser una novela corta, los personajes son ricos, y el autor es capaz de crear una conexión con ellos. Puedo entender sus motivos y sus ideas no me parecen descabelladas, además, consigue que nos metamos en la historia y a pesar de lo estrafalario de la idea del protagonista, nada parece del todo imposible.
La soledad de Mr Gwyn, o de la propia Rebecca, la amistad entre el escritor y el editor o el amor por la literatura por encima de casi cualquier cosa son temas recurrentes en el libro.
“Jasper Gwyn mi ha insegnato che non siamo personaggi, siamo storie, disse Rebecca. Ci fermiamo all’idea di essere un personaggio impegnato in chissà quale avventura, anche semplicissima, ma quel che dovremmo capire è che noi siamo tutta la storia, non solo quel personaggio. Siamo il bosco dove cammina, il cattivo che lo frega, il casino che c’è attorno, tutta la gente che passa, il colore delle cose, i rumori.”